Preparar los lienzo es todo un ritual, como preámbulo para el gran momento. Es la entrada a la otra dimensión. Mirándolos así, por detrás, me son útiles para meditar en el vacío, para limpiar mi mente. Como el dicho Samurai "Nada en la mente"...o también "Menos es más"...
Placas cortadas en 1800, a mazo y cincel, colocadas en el suelo para que las personas pudieran caminar libremente por la ciudad.
Si estas lozas pudieran hablar tendrían mucho, demasiado que decirnos; aparte de eso, cada una de ellas es una obra de arte en sí, todo un monumento a esos artesanos picapedreros de antaño.
Esta hermosa pintura estuvo en la vereda a cien metros de distancia de la panadería donde venden el pan más rico del mundo, justo aquí en mi propio pueblo.